NOTA: Este artículo no tiene valor académico alguno.

Prólogo: el caso de Primarina

Buenos días. Yo, un hombre adulto al que le gustan los juegos de Pokémon, os traigo historias sobre hombres adultos a los que les gustan los juegos de Pokémon.

La primera de ellas es un cuento triste que tuvo lugar el mes pasado y que concierne a este cuco animalito de aquí:

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Esto es un Pokémon. Se llama Primarina. Está basado, como podéis ver, en una bonita sirena. Se trata de uno de los tres Pokémon que puedes escoger al inicio de la última entrega de esta serie, Pokémon Sol y Luna.

También tiene una probabilidad del 75% de ser macho, dado que los Pokémon tienen sexo y los desarrolladores del juego han determinado que tres cuartas partes de los Pokémon que se entreguen a los nuevos jugadores sean machos.

Esto ha herido la sensibilidad de muchos hombres, que han reaccionado mal ante el hecho de que un animal inventado con aspecto femenino pueda ser de sexo masculino.

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Esto es algo que ha ocurrido de verdad, en este 2016.

Es importante aclarar que la situación opuesta (Pokémon de apariencia “masculina” que pueden ser hembras) viene dándose desde más de una década. Hay un Pokémon llamado MÍSTER Mime que puede ser hembra. Hay otro cuyo nombre es Machamp (sí, eso es, como “CAMPEÓN DE LOS MACHOS”, este juego será muchas cosas pero sutil, lo que se dice sutil, no es) que puede también ser hembra y que tiene este aspecto:

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Lo repito. Décadas. El primer Machamp hembra pudo capturarse en 1999, año en el que empezó a comercializarse Pokémon Oro y Plata. El número de mujeres que se ha quejado de que un Pokémon de apariencia masculina pueda ser hembra asciende, según cálculos del CNI, a cero. Los mismos científicos han estimado el número de masculinidades puestas en entredicho por Pokémon de aspecto femenino y el resultado es que la longitud total obtenida de unir todos esos penes heridos equivaldría a cuarenta y siete veces la distancia entre la Tierra y la Luna.

Esto no sólo ha ocurrido con Primarina: pocos años antes, la posibilidad de que el poco viril Pokémon Gothitelle fuera macho (un 25%) hizo que cientos de jugadores inseguros quitasen el polvo a su repertorio de chistes tipo “por el culo, ni el bigote de una gamba”. Y os sugiero que NO busquéis el nombre de Gardevoir, otro Pokémon de aspecto “femenino”, en Google Imágenes: veréis de qué es capaz el macho terrícola para reconciliar su psique con algo que remotamente se parezca a una forma de mujer.

Estas cosas son hipérboles sólo en parte y para nada se reducen a este puñado de anécdotas que acabo de contar. Seguid leyendo, amigos, y entrad en el proceloso mundo de la Masculinidad Frágil™: Pokémon Edition.

Capítulo 1: Me muevo en mundos extraños

Pokémon es un buen juego.

De verdad que lo es. Creo que está bien diseñado, que es ingenioso y que una fórmula que se ha mantenido casi intacta a lo largo de veinte años tan sosa no será. Los monstruitos son monos y la experiencia de juego es divertida. Si un buen juego es aquel que resulta fácil de aprender pero difícil de dominar, Pokémon es un fuera de serie: está diseñado para que pueda jugarlo un niño pequeño, pero hay tal cantidad de mecánicas ocultas y tal diversidad de opciones disponibles que la cosa ha acabado resultando en un juego de estrategia uno contra uno genuinamente interesante.

Tan interesante que se ha generado una comunidad enorme de personas adultas que compiten entre sí con sus Pokémon en un entorno muy, muy poco amigable para gente que no se tome esto lo bastante En Serio.

Seguramente pensáis que me estoy cachondeando de vosotros cuando os digo que los niveles superiores del juego son jodidos de dominar. Normal. Merece la pena recordar que éste es un juego para niños y que los juegos para niños no suelen ser especialmente complejos, no digamos ya poder constituir un reto intelectual en condiciones.

Pero éste lo es.

Para hacernos una idea mejor de qué es lo que se requiere saber para poder jugar a Pokémon a nivel de competición (y espero por vuestro bien que nunca lleguéis a hacerlo, creedme, no acabéis como yo, NO DEBÉIS ACABAR COMO YO), saquemos unos cuantos números.

Seguramente sepáis que cada Pokémon puede aprender cuatro movimientos distintos. Lo que quizá no sepáis es que hay 719 (setecientos diecinueve) movimientos diferentes entre los que elegir. Ningún Pokémon puede aprender todos, pero eso no importa porque a día de hoy existen 802 (ochocientos puto dos, y no entraré en que hay varios que tienen más de una forma disponible) monstruitos diferentes para atrapar, cada uno de ellos portador de entre una y tres de las 190 (ciento noventa) habilidades pasivas que hay.

Y no sé si he mencionado que hay cientos de objetos que un Pokémon puede llevarse consigo al combate y que han de aprenderse también. Y que cada Pokémon tiene seis características especiales (ataque, defensa, esas cosas típicas de RPG) únicas para cada especie concreta que el Jugador Serio ha de aprenderse de memoria para no ser aniquilado en el turno 1. Eso es, hace falta aprenderse las características base de cada uno de los cientos de Pokémon que hay en el juego, o al menos de los habituales en tu categoría (sí, hay categorías de Pokémon según lo fuerte que sea cada uno para clasificarlos en “ligas” y así poder evitar que un puñado de bichos domine todo el juego).

PERO EL TEMA TODAVÍA DA PARA MÁS. Cada Pokémon (no cada especie, cada Pokémon individual generado al azar por la máquina) tiene una fuerza diferente en cada una de estas seis características, que el juego asigna al azar: esto se llama “valores individuales”. Y cada Pokémon puede repartir un número concreto de “puntos de esfuerzo” a cada característica para potenciarla (creando así especialistas en ataque, defensa, etc). El juego no te explica en ningún momento que estos “valores individuales” y estos “puntos de esfuerzo” existen, y hasta las últimas entregas de la serie no había siquiera interfaz para averiguar qué valores y qué puntos tenía cada Pokémon, Dios es una mentira, niño, una jodida mentira, pero resultan ser los elementos más importantes para el Jugador Serio.

En resumen. Para poder durar más de medio minuto en un combate contra un Jugador Serio hace falta saber, nada más ver a su Pokémon, lo siguiente:

  1. De qué tipo es (dieciocho tipos, y pueden ser de doble tipo), y ante qué movimientos es débil y fuerte.
  2. Cuáles son sus características base.
  3. Cómo están distribuidos sus puntos de esfuerzo. Imposible saberlo, hace falta adivinarlo (¿es un atacante rápido, un tanque, un rompemuros, un pívot? Sí, hay roles de equipo según cada distribución de PE. Si confundes un atacante con un pívot, date por fockado).
  4. Qué movimientos conoce. También ha de adivinarse.
  5. Qué habilidad tiene o puede tener.
  6. Qué objeto de refuerzo lleva o puede llevar.
  7. Qué naturaleza (personalidad) tiene, puesto que eso afecta a las características.
  8. En la modalidad que no te deja ver el equipo del rival, cuál puede ser, aproximadamente, el equipo del rival.

Este juego está basado en predecir a uno, dos y hasta cinco movimientos de antemano. Si no conoces este descabellado número de variables, es imposible hacerlo. Bajo estas líneas podéis ver la interfaz que los Jugadores Serios emplean sólo para calcular la eficacia de un movimiento:

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Si habéis llegado hasta aquí y sentís un escalofrío de terror religioso ante lo que ahora sabéis, no temáis. Eso sólo indica que seguís cuerdos.

Y lo más jodido de todo es que es divertido. De verdad, es como jugar al ajedrez pero más rápido: un sólido juego de estrategia con miles de opciones disponibles gracias al cual me lo he pasado bastante bien. Pero es que, encima, el juego “normal” sigue siendo una gozada para los críos y los adultos que sólo quieran pasar un rato jugando a un RPG, porque es fácil de aprender y resulta más o menos ameno.

El problema, y es aquí cuando cerramos esta amplia y estúpida elipsis para volver al Tema Que Nos Ocupa, es que este ambiente es uno conformado en su mayoría por hombres adultos que postean en foros de Internet. Personas que se toman muy en serio su afición por este juego para niños y que se ven incapaces de explicar por qué les gusta tanto.

Los foros de Jugadores Serios son, vamos a decirlo bien, un nido de masculinidad frágil.

Desde luego, ésta no está limitada a este ámbito y ni tan siquiera es más común ahí que en otras partes. Pero es ésta actitud, la actitud de “tomarse letalmente en serio un juego con monstruitos de colores”, la que acaba generando ciertas inseguridades.

Y esto ha dado pie a situaciones como la siguiente.

Capítulo 2: Los Pokémon de tipo Hada amenazan con cortarme la tranca

Una cosa que suele pasar cuando sale una nueva edición de esta serie es que los Jugadores Serios echan un vistazo a los nuevos Pokémon y montan teorías sobre cuáles serán más poderosos y/o útiles en competición. Esta práctica, denominada “theorymon” (el glosario de términos inventados por esta comunidad es una maravilla), está bien para pasar el rato, pero suele dar pie a un fenómeno interesante.

Los Pokémon que más atención reciben suelen ser los de aspecto más cool.

Un Jugador Serio que lea esto (oh, ojalá haya alguno) seguramente esté negando vigorosamente con la cabeza. Cómo se atreve. Mi comunidad analiza fríamente cada Pokémon y sólo se queda con los mejores, tengan el aspecto que tengan. Y esto es cierto (more on that in a moment), pero sólo una vez el nuevo juego se ha asentado. En las semanas que rodean al lanzamiento de la nueva entrega vemos, en cambio, el curioso fenómeno de que muchos señores se hacen pajas mentales con lo potente que va a ser el nuevo Pokémon de aspecto impresionante y varonil que sin duda formará parte de su futuro equipo.

En muchos casos, ese Pokémon de aspecto molón acaba siendo inútil (la palabra técnica es “shitmon”) y la verdadera amenaza (“goodmon”) procede del animalito aparentemente cuco en el que nadie ha reparado pero que, por una u otra razón, tiene un potencial destructivo semejante al de una bomba nuclear con un oso samurái atado a la punta. Dado el hilarante número de variables que conforman el metajuego (la totalidad de un escenario competitivo en un momento dado del tiempo), es imposible predecir qué bicho va a ser bueno o malo sólo con ver sus características y (ja, ja) su aspecto.

Esto quedó más patente que nunca en el año 2013, cuando se introdujo un nuevo tipo de Pokémon: el tipo Hada, poderoso frente a los Pokémon de tipo Dragón.

Se armó gorda, amigos.

Fui testigo del desarrollo de los acontecimientos, y puedo aseguraros que fue glorioso. Veréis, el tipo Dragón es la niña de los ojos de un entrenador pollafrágil estándar. Los dragones son fuertes, molones, resistentes a varios tipos y débiles ante muy pocos. Uno de los Pokémon más apreciados entre los Machos es una mezcla entre un avión de combate, un dragón, un dinosaurio y un tiburón, porque en el departamento de diseño de Gamefreak saben que tienen que apelar al sentido estético de un niño de ocho años. Antes de 2013, los dragones eran tan poderosos que los desarrolladores tuvieron la idea de equilibrar un poco la cosa metiendo a las hadas de por medio.

Cuando se supo esto en Internet, primero hubo IRA. Luego pasó algo divertidísimo: una facción de los jugadores empezó a defender a las hadas en base a (lo juro) las viejas leyendas medievales, asegurando que en estos textos las hadas eran seres terribles y sanguinarios y que, por ende, así serían los nuevos Pokémon. No habría nada que temer: los Pokémon de tipo Hada tendrían dientes, pinchos y mala hostia. Como debe ser. Nuestras trancas están a salvo.

Pero las hadas acabaron teniendo más bien este aspecto:

picture2life_54846_original.jpg

Además, para mayor furia de los Señores, el tipo Hada acabó siendo uno de los más poderosos del juego. Para ilustrar mejor la situación, pongo un par de ejemplos. Uno de los Pokémon que más atención recibió al principio fue éste, que destaca por ser un tipo Dragón que también resulta ser un jodido tiranosaurio rex, awesomesauce:

Tyrantrum.png

Sólo que este Pokémon resultó ser un “shitmon”, y el verdadero terror que se apoderó del metajuego durante esa época, el verdadero bicho que todo el mundo usaba y al que todo el mundo temía no fue un dragón. Fue un hada.

Ésta:

Klefki.png

Sí, es un llavero cuqui que vuela y te roba las llaves cuando no miras. También es una auténtica pesadilla que trajo de cabeza a los jugadores hasta el punto de prohibirse “oficialmente” (hay comités de personas que deciden esto, dejad de reíros). Este bonito juego está lleno de cosas así: Pokémon de apariencia fuerte que acaban en la cuneta en favor de diseños estúpidos y/o monérrimos. Así, algunos de los Pokémon más poderosos del juego son, y vamos con algunos ejemplos:

Un hada con sobrepeso…

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Un conejito azul…

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Una puta lavadora…

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Mi pequeño pony…

Keldeo.png

… Y esto no sé qué es, pero es mono. Y mortífero. Monífero.

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La nueva edición de Pokémon no se queda atrás. Ahora hay una nueva variedad de Pokémon de aspecto más estilizado y ciberpunk llamado “los ultraentes” (niños de ocho años, Nota), que está siendo objeto de gran atención hasta el punto de suscitar llamadas a la calma. La razón es sencilla: parecen fuertes y molones. Pero el nuevo metajuego ya está en marcha y los ultraentes (pfft) están resultando no ser tan efectivos como otros Pokémon más modestos, como… Mimikyu.

250px-778Mimikyu.png

Es un fantasmita que se ha hecho un disfraz cutre de Pikachu para ver si alguien le da un abrazo. Es tan mono que tiene canción propia. Y es, debido a una combinación de factores impredecible, una importante máquina de repartir hostias que nadie se ha visto venir.

Lo que más gracia me hace de todo es que la gente que se enfada por estas cosas son una minoría. Casi todo el mundo reacciona de manera normal y razonable ante el hecho de que en un juego para niños haya bichitos monos. Pero esto es Internet, y siempre habrá gente que se ponga nerviosa y tema que le corten la tranca.

Oh, ¿recordáis a Primarina? ¿La sirenita de la que hablé al principio del artículo?

Es de tipo Hada.

Terminamos con una historia sobre cómo fui aplastado por un huevo rosa con patas y eso me ayudó a crecer como persona

Estoy cualificado para hablar sobre masculinidad frágil en Pokémon por dos razones. La primera es que me gustan los Pokémon. La segunda es que yo sé lo que es ser un adulto con inseguridades, machismo interiorizado y necesidad de validar socialmente mis propias aficiones socialmente inaceptables.

Si lees esto, probablemente vengas de Twitter. ¿Te acuerdas de esos machitos irritantes e impertinentes que de vez en cuando ves sufriendo un merecido escarnio público por parte de un grupo nutrido de feministas? Hace diez años, yo era uno de ellos. Nice guy, #notallmen, “pero estás obligada a explicarme el feminismo”, la friendzone de los cojones, cualquier cosa comúnmente asociada al machirulo promedio formaba parte de mi repertorio (yo me consideraba feminista porque por supuesto). Y cuando digo diez años también digo cinco y también digo ayer por la tarde, porque es gracioso escribir un artículo sobre lo tontos que son los demás en Internet pero la cruda verdad es que el machismo en esta sociedad viene de fábrica y quitárselo de encima es un proceso durillo que suele implicar numerosos episodios de dolor.

Uno de los míos tiene que ver con Pokémon. Con uno, en concreto.

Un buen día, andaba yo jugando a Pokémon En Serio cuando me retó una jugadora nueva. Esta tía tenía un avatar cuqui, un nombre cuqui y unos Pokémon cuquis no muy vistos en el metajuego: a primera vista, parecía alguien novato que había escogido su equipo pensando en qué Pokémon le gustaban más, y no en cuáles eran más poderosos (¡cómo se atrevía!). Yo, con mis Pokémon de aspecto amenazador (¿el dragón-tiburón que he enlazado antes? Mi favorito), pensé que tenía delante otra victoria fácil. Una chica tonta, aquí, en mi Zona de Machos frente a mi Equipo de Machos. Hora de darle una lección.

Fui aplastado como un gusano.

Fui aplastado no una ni dos, sino diez veces. Cada vez que me comía un 6-0, volvía a por más. Aún me duele el culo. Esta jugadora era buenísima. Lo sabía todo del metajuego, lo tenía todo previsto, veía venir todo lo que yo hacía. Seguramente sea la mejor jugadora de Pokémon En Serio que he visto nunca.

Su Pokémon más preciado era Chansey:

chansey.jpg

Chansey es un Pokémon simpaticote y tontorrón con una peculiaridad: es indestructible. Ya puedes lanzarle un rayo, un lanzallamas o un misil táctico R-36M2-ICBM importado de la Madre Rusia, que Chansey continuará su avance imparable y sonriente. Este testículo ambulante tiene mucho en común con los monstruos comehombres tipo The Blob de las pelis viejas de serie B: es lento, es inmune a cualquier ataque, se regenera constantemente, te mata de manera metódica y sólo tiene un punto débil que resulta muy sencillo de cubrir. Es la Muerte, Destructor de Mundos. Y yo no era rival para la jugadora que lo manejaba.

Esa mujer era mucho mejor que yo jugando a este juego para niños, juego al que yo era bueno como nunca seré bueno a nada más en toda mi vida. Y eso me hizo pensar.

Cada vez que veo a alguien despreciar a una mujer que juega a videojuegos, me acuerdo de aquel Chansey de la muerte y pienso: pobre necio.

Pobre necio. No sabes nada del horror.

El horror tiene rostro, tiene nombre y

sabe

dónde

vives.

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24 comentarios en “Pokémon y la masculinidad frágil

  1. Y una mierda. Lo que ocurre con Primarina es que parece que tarda mas tiempo mirándose al espejo que en ir a luchar. Parece una quinceañera choni que se maquilla para ir a la escuela. Hasta lleva hasta una estrella y perlas de decoración en el pelo. Y esto es lo que a al gente no le ha convencido.

    Todo el mundo ama a Chansey y le importa un pimiento del sexo que sea.

    Que post más aburdo y que mal análisis de la realidad.

    Me parece aquí que el pene escocido eres tú.

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  2. Pues como Jugador Serio, completamente de acuerdo. Me encanta el tipo hada. Son bolitas de destrucción masiva y eso a la gente le fastidia mucho. Primarina escoció porque la mitad de jugadores no entiende que ese 75% no es más que un cap para que los jugadores no puedan engendrar crías de sus iniciales hasta lategame y que no tiene ningún significado. Eso y porque cómo se atreven a darme a elegir entre un pokémon de apariencia femenina para inicial, herejía. Y es lo que dices, hay ejemplos de lo contrario y no veo a nadie quejarse. Con lo genial que es su diseño. Y todavía hay que esperar a ver cómo lo hace competitivamente cuando se libere su habilidad oculta, porque sigue siendo quien tiene mejor moveset y stats de los tres iniciales.

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  3. Hostias. xDDDD
    Soy un señor de unos 30 años que lleva jugando a pkmn desde que salieron las ediciones roja/azul (me pillaron con 13/14 años) y debo decir que el artículo me parece magnífico. También tengo que decir que nunca me he metido en el metajuego más allá de lo que permitiese los conocimientos contenidos en la Wikidex. Y desde luego, nunca me he metido en competiciones con otros señores serios que se toman estas cosas tan en serio. Nunca me he visto en la necesidad de asegurar mi supremacía aritmética usando un calculador de daño. De hecho, ese fenómeno me da un poco de repelús desde experiencias que tuve de más joven con gente que por aquel entonces se dejaba los cascos y se rasgaba las vestiduras con la Dota del Warcraft III. Creeme que no voy a acabar así. Dios, no. No voy a acabar discutiendo a gritos con nadie por una cuestión de estas. De hecho, me entero ahora de que esto existe en el mundo pokemon, aunque la verdad es que no me extraña lo más mínimo.
    Alguna vez he querido tener algún bicho con los IVs perfectos, pero he llegado a la conclusión que salvo pokemons concretos que me gusten mucho, el esfuerzo no me merece la pena en la mayoría de los casos, y normalmente en los juegos me limito a coger y a entrenar a los que me gustan sin muchas más complicaciones.
    Dicho sea de paso, me encantó el sistema de intercambios y de combates de la 6ª gen. Gracias a ello, combatí con otras personas por primera vez en años y me resultó muy satifactorio. También me gustó muchísimo que el sistema de intercambio hiciera posible que pudieras conseguir casi cualquier pokemon de cualquiera de las generaciones y también me pareció una genialidad como pocas el intercambio aleatorio. Las cosas que he sacado de ahí, madre mía xD
    En cuanto al tema del machismo, pues sí, toda la razón. Hasta yo mismo puse cara rara cuando me enteré de la introducción del tipo hada, aunque era obvio que la existencia de un tipo dragón tan poderoso descompensaba bastante el juego.
    En cuanto a Klefi, no me lo esperaba. Siempre pensé en él como pokemon de tipo Procesocreativoloquer, junto a otros como, por ejemplo, trubbish o garbodor. Lo de primarina ya me pilló un poco más sobre aviso y pude verlo con otros ojos. No había más que ver quien se quejaba tan amargamente de aquello.
    Y ya acabo. Muy buen artículo y muy divertido. Eso sí, no volveré a ver a Chansey con los mismos ojos.

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  4. Tochisimo, yo desprecié a Brionne pero ahora en endgame el que está en una caja es Decidueye y no Primarina. Añadir que mi tipo favorito es el fantasma y mimikyu le ha pegado una patada en el culo a mi viejo Gengar y se ha puesto entre mis favoritos

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  5. “La masculinidad es tan frágil” dicho por los special snowflakes que están las 24 horas del día en inernet haciendo teorías por lo que digan un par de trolls en internet. Tenéis que buscaros un hobby seriamente.

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  6. Sólo quería decir que este artículo es oro puro y que me ha ayudado a inspirarme para escribir un ensayo para una clase. Me encanta y me ha hecho reír un montón, además de que me da más razones para no adentrarme en el mundo del Pokémon competitivo. ¡Saludos!

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  7. Como jugador serio desde 2010 (con intermitencias entre 2013 y septiembre de 2016 jugando una cada cien días, hasta que me he puesto al día con el final de la sexta y el principio de esta séptima), me ha gustado el articulo. Yo suelo usar muchas veces pokes que parecen que no hacen gran cosa pero que en verdad tienen potencial e incluso he usado a Shuckle con excavar y me ha rentado (no es broma). Yo veo una gilipollez absurda que se critique x pokemon porque parezca chica, mono, cucky o lo que sea, yo en mi caso los que parecen chica les pongo sexo hembra pero si algún tío le pone el sexo femenino a un poke que parece masculino o viceversa, ¿por qué tengo que criticarlo? Que cada cual juegue a su manera, con sus pokemon que mas le guste y ya está, es solo un juego para pasar el rato, o al menos eso pienso yo.

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  8. Me ha encantado el artículazo sobre una saga que ha marcado mi infancia (sea en juegos (viendo jugar a amigos y consiguiendo jugar de más mayor) o viendo la serie , y más tarde leyendo algunos mangas (indudablemente mejores)) y sobre la fragilidad masculina, sobre todo en temas como la estética de estos bichines que nos han robado a tantos el corazón (me resulta interesante ver como un hombre puede llegar a comprender el machismo del que forma parte, da hasta esperanza). Yo tengo entre mis favoritos algunos de apariencia tierna y otros de apariencia más dura. La verdad es que la parte del juego serio me ha dejado flipando, ha sido muy interesante descubrir hasta el punto al que puede llegar (siempre supe que había quien tenía mucho nivel y todo eso, pero esto…). Sin embargo, entre mis elogios también tengo que dejarte una pequeña crítica, algo en lo que no me atañe meterme mucho, pero que si no digo nada siento que estoy actuando mal: estás ligando demasiado genitales y género. Un hombre no necesariamente tiene que tener pene.
    Dicho esto, me alegra mucho que fueras capaz de ver la luz y dejar de enfrentarte al feminismo, y dejar de desprestigiar a las chicas gamer.
    Voy a compartir tu artículo en mi twitter, creo que vale la pena. Espero leer más cosas así.

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  9. Tengo 23 años, soy una mujer y me gusta jugar al competitivo. Gracias a tu artículo me he dado cuenta de que soy paritaria sin proponérmelo, porque tanto te creo un trauma con mi fiel clefable como te saco a ferrothorn y nos echamos unas risas.

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