NOTA: este texto incluye spoilers muy grandes de Logan. No leer a menos que ya hayáis visto la película.

Hay que ir con cuidado a la hora de criticar algo que gusta a mucha gente. No sólo por simple etiqueta, sino porque nos metemos en el peliagudo reino del “por qué escribes lo que escribes”. Que para qué vas a meterte con algo que ha funcionado con su público objetivo de manera tangible y demostrable, vaya. ¿Tiene sentido afirmar que algo es malo/tiene problemas/no funciona/Lisa necesita un aparato cuando Rotten Tomatoes parece certificar que no es el caso? La respuesta viene dada por los motivos que te lleven a expresar tu desagrado y, atención, por tu estimación de si esos motivos son de peso. En resumen: que criticar algo “objetivamente bueno”, guay, pero siempre desde la intención de ayudar.

De todos modos, hacer esto siempre te aboca a decir alguna variación de “esto que te gusta no es tan bueno como crees”; es decir, un marrón importante para cualquier comunicador. Pero heme aquí, escribiendo esto, con la intención de deciros algo que quizá os ayude. Aunque sea difícil.

Mi intención es explicaros por qué Logan os ha mentido a la cara.

Qué palabra más fea. “Mentir”. Es la clase de palabra que es mejor no usar como hipérbole, pero sí puedo iros avanzando que no es el caso. Porque creo que es verdad. Creo que Logan miente, creo que sus mentiras no le impiden en absoluto tener éxito y creo que es buena idea tratar de sentarnos todos juntos y hablar de por qué. Aunque sea para discutirlo. Aunque no estéis de acuerdo con lo que digo.

Pero hace falta decir antes unas cuantas cosas que también son resumibles en una frase: “Logan es un film muy, muy bien hecho”. O hasta “un buen film”. Por qué no. El que yo no lo comparta (y conste que me lo pasé muy bien viéndola) sólo quiere decir que mis criterios son diferentes a los de la gran cantidad de críticos y espectadores que sí lo hacen. Sea como sea, estamos ante una producción en condiciones: fotografía magnífica, gran coreografía, sentido permanente de la dirección, conflicto constante y (atención) detalles comúnmente asociados a “películas de verdad” como grandes actuaciones (Jackman hace un trabajo increíble. Pero increíble de verdad), diálogos que parecen algo más que una sucesión de frases ingeniosas (¿eh, señor Whedon?) y una refrescante sensación de conclusión.

Y por qué no seguir lanzando alabanzas: Laura mola un montón. Patrick Stewart soltando tacos mola un montón. La sangre y las hostias (que, por cierto, nada tienen de realistas) molan un montón. Que te lo pasas bien, vaya. Que sí logra su claro propósito de ser una buena película de acción para adultos sin ser paródica, como Kick-Ass o Deadpool, y sin ser mediocre, como Watchmen. Esto está bien, obviamente bien, y es lo que me hace a) entender las grandes alabanzas vertidas sobre Logan y b) recomendar la cinta a cualquiera que me pregunte si es merecedora de su dinero. Pues claro que la recomiendo: es Lobezno soltando tacos y apuñalando gente de manera hilarantemente ultraviolenta y con una buena factura. ¿Qué más queremos?

En mi caso, quería una buena película.

Dado que la crítica de cine (y eso quiere ser este texto, qué risa, ¿eh?) se basa, a mi juicio, en exponer un punto de vista que ayude a los demás, voy a dejar claro el mío: una buena película es aquella que no se contradice a sí misma en el planteamiento y ejecución de su propósito. Que es lo que dice ser, siempre y cuando lo que diga ser sea algo positivo para el espectador (por marcarse un Godwin: El Triunfo de la Voluntad no es una buena película por ser lo que dice ser). Este punto de vista es, insisto, personal e intransferible y no hace falta que corráis a los comentarios a discrepar porque de verdad que cuento ya con que no será compartido por todos. No es la idea. La idea es hacerse una pregunta muy simple:

¿Qué es lo que quiere contarnos Logan?

La respuesta es aparentemente sencilla porque los personajes nos suelen decir en voz alta cuál es el contenido temático del film. “Va de dejar cosas atrás”. “Va de no permitir que seamos lo que otros quieren que seamos”. “Va de la irrevocabilidad de quitar una vida”. “Va de un hombre que aprende a dejar un legado positivo al final de una vida de fracasos”. Suena bien. El que el propio Mangold lo señale directamente al recomendar este artículo del siempre hábil Siddhant Adlakha sólo lo demuestra con pruebas que en realidad no hacen falta. La peli “va de esto” y mucha gente lo tendrá meridianamente claro.

Sin duda es un discurso poco sutil (y esto no lo digo de forma peyorativa; la sutileza suele ir acompañada de falta de efectividad y contundencia), pero, por si acaso, ni se os ocurra intentar argumentar que “la peli no intenta decir nada”, porque ni de coña (absurdo decir eso cuando acabo de demostrar que el director tenía inquietudes reales, pero hay gente pa tó). Vaya que si intenta decir algo. Es la razón por la que tanta gente lista considera Logan una “gran película”, o “una película que trasciende el género de superhéroes”. Lo que eleva las cosas por encima del mero (y dignísimo) entretenimiento es el contenido temático, y ésta parece tenerlo. Siendo “parece” la palabra clave aquí… y ahora sí, llega la hora de las tortas.

Tengo argumentos de peso para argumentar que la premisa activa de Logan es “ser el mejor a la hora de ejercer la violencia conduce a la libertad”.

Mirad, la idea principal que debe entenderse a la hora de hablar del discurso de una obra de ficción es que lo que suceda en dicha obra debe ir en la misma dirección que lo que dicen los personajes. Lo contrario tiene un nombre: hipocresía. Como me gusta sacar tangentes a las cosas, voy a hablar de otro medio que tiene un problema sistémico con esto. El videojuego. En concreto, de la famosa “disonancia ludonarrativa” según la cual es ridículo plantear un discurso antibelicista en un juego que te divierte haciéndote pegar tiros (por ejemplo).

Aquí me gustaría citar a Jonathan Blow, el famoso desarrollador de Braid y The Witness, ya que sus palabras tienen el valor comúnmente asociado a aquellos capaces de ir a la raíz de los problemas (tocho en inglés que no me apetece traducir porque los que me leen saben inglés de todos modos incoming, ojo a la parte en negrita):

The thing about ludonarrative dissonance specifically, if we go in that direction, is it’s actually… I don’t like the term, because I agree it’s a brick wall of a term, and those are not the kinds of words that I like coming out of my mouth. Usually when I see the words ludonarrative dissonance, it’s a signal to me that the person probably isn’t saying stuff I’m going to find interesting, because it’s usually followed by a lot of other jargon.

That being the case, I agree that what it’s referring to is actually a problem, and I think Uncharted specifically has this kind of problem. It’s not the game with this problem in the deepest, most self-defeating way, but it’s a problem. The thing about the term ludonarrative dissonance is it’s overly specific. It makes it seem like this is something peculiar to games, when in reality, you can more broadly look at any work of art or even things that aren’t art and see when they’re being hypocritical or self-defeating or inconsistent. These are much easier words for people to understand, that mean the same thing and that are not peculiar to games.

You can have a movie that’s supposedly about love and family or something, but the screen time the movie devotes to those subjects is 15 minutes, and the remaining hour and 20 minutes is the guy being an action hero kicking guys off the top of trucks driving down the freeway or something. And it’s like, ‘Okay, well, this movie isn’t really about love and family, because those other guys have families and stuff, right?’ And the movie in fact wants to dehumanize those guys so it’s okay to kick them off the tops of moving trucks. And the business model of the movie is to have this kind of action excitement, and that’s why you’re in the theater. So if the family part is just the thin veneer to justify the action scenes, then it’s really a deeply hypocritical movie in some way, or at least parts of it are.

Esto viene a ser una elaboración muy inteligente de lo que ya he dicho: que exponer verbalmente el discurso en boca de un personaje no vale para nada si lo que el personaje hace más adelante lo contradice. Que es lo que pasa en Logan, me temo. Y ahora es cuando toca demostrarlo.

Así que hablemos un poco de Laura.

Laura es un personaje estupendo. Su construcción psicológica es coherente y el planteamiento de “pequeña máquina de matar” es entretenido y muy fresco; además, Dafne Keen tiene el carisma necesario para sacar adelante un papel mudo. Lo dicho, “mola”. Lo que pasa es que también es el vehículo de todo el contenido temático del film, lo que implica que sus acciones vertebran el discurso. O lo que es lo mismo, que hay que pensar muy bien en qué es lo que Laura aprende a lo largo de esta historia.

No uso a la ligera a palabra “aprender”, porque Laura no es sólo una niña; es una niña que no deja de absorber información de su entorno. Que esto sea un cliché no quiere decir que no funcione a la perfección como elemento narrativo, y la película lo usa todo el rato. Laura ve un cómic y lo aplica a la realidad, Laura ve una película y repite sus palabras frente a la tumba de Logan, Laura ve dos maniquís cogiéndose de la mano y luego le coge la mano a Logan frente a la tumba de Charles Xavier. En suma: Laura es alguien que va a sacar una serie de lecciones muy específicas de los acontecimientos que muestra la película… y esas lecciones son, lo vuelvo a repetir: “ser capaz de usar más violencia que tu rival resuelve tus problemas”.

¡Y no hay nada a priori malo en esto! Ya lo he dicho antes, pero el cine de superhéroes siempre tiene que lidiar con la implicación subyacente de que las cosas se arreglan a hostias. Poniendo esto como base, criticar un film porque los protagonistas usan la violencia para ganar es absurdo. El problema no es ése, sino que más o menos hacia el final de la pinícula Logan le dice a Laura algo como esto:

“No importa que sean buenos o malos, matar es algo terrible y lo llevarás contigo siempre”.

La siguiente media hora consiste en Logan, Laura y el resto de los niños mutantes matando a los malos de maneras creativas y (atención) enormemente satisfactorias para el espectador.

Voy a decirlo otra vez: cero problemas tengo con la violencia gratuita. Vi Logan en la muestra Syfy de Madrid, un festival de cine que proyectó también The Funhouse Massacre y la última peli de Rob Zombie ante la hilaridad general. Me encantan los momentos “jódete, cabrón”, y el último tramo de esta peli está lleno de ellos. Logan entra en escena dando zarpazos con un tono claramente triunfal y los malos sin rostro (¿os habéis fijado en que todos son tíos musculosos a los que nadie quiere ver vivir?) caen uno tras otro entre aplausos del público y chorretones de sangre. Es divertido, es emocionante, está muy bien hecho y…

¿Y qué pasa con lo de que qué puta es la violencia, tío?

No, en serio, volvamos de nuevo a lo de que “Laura absorbe todo lo que ve” y planteemos una pregunta bastante más demoledora:

“¿Hay algún momento en este film donde la violencia ejercida deliberadamente por los protagonistas hacia sus enemigos tenga alguna consecuencia negativa?”

Podemos ir repasando todas las escenas de la película para darnos cuenta de la respuesta. ¿Logan hace trizas a los que tratan de robarle el coche? Salva su medio de vida. ¿Él y Laura masacran a los mercenarios que van a por ellos? Es la única razón por la que logran escapar. ¿Logan hace pinchos morunos con las cabezas de los mercenarios que van a por Charles? Pues menos mal que lo ha hecho. Me devano la cabeza y sólo veo una excepción: los hijoputas que extorsionan a los granjeros mueren a manos del Lobezno falso porque quieren vengarse de Logan y le confunden con él. “Si Logan no hubiera defendido violentamente a esta víctima de extorsión, estos cabrones armados seguirían vivos”.

Aunque si X-24 les mata (a ellos y a toda la familia inocente, que es la que cuenta) es porque Logan decidió pararse a ayudar a la familia en primer lugar.

Fijaos en el momento en el que el padre de familia apunta con odio a Logan con una escopeta antes de morir. Lo vemos en su cara: “esto es culpa tuya”. Vemos cómo eso impacta a Logan (una vez más, grande Jackman). Vale, pero es que la cadena de acontecimientos dicta que la “culpa” de Logan es haber establecido contacto con ellos. Haberse quedado en la granja, haber aceptado (¡a regañadientes, porque él quería marcharse!) la invitación de quedarse a dormir. Los granjeros pagan con sus vidas su decisión de ser amables con estos tres desconocidos.

Laura observa todo esto.

Es más, Laura extrae una valiosa lección de lo sucedido en la granja: que los malos ganan cuando logran impedirle hacer uso de la violencia. Si no llegan a encadenarla, podría haber salvado a Charles o al menos a la familia. Esto puede verse en su cara, en sus gritos de rabia. Imaginaos la cadena de sucesos desde su punto de vista. ¿Creéis que va a considerar algo malo sacar las garras y ponerse a matar a los malos? ¡Si muere gente es porque no le dejan hacer justo eso! De hecho, salen con vida de allí gracias a que Caliban se autoinmola (otro momento “jódete, cabrón”) y a que el dueño de la granja atropella con un coche a X-24.

Logan está lleno de momentos así. Momentos en los que los problemas vienen cuando alguien ayuda a alguien o cuando alguien te impide hacer uso de la violencia, o bien cuando alguien puede emplear más cantidad de violencia que tú. En la escena final, los malos ganan porque los niños sólo huyen, pero cuando Logan llega pegando gritos y mutilando gente los niños empiezan a usar sus poderes para matar y la cosa cambia de rumbo. X-24 es, supuestamente, un Logan sin conciencia, pero esa falta de conciencia no es lo que lo derrota: lo derrota la fuerza combinada de Logan y Laura, más mortífera que la que él posee. Joder, si hasta el propio X-24 consigue un breve power-up cuando le dicen que Logan mató a su creador… el pobre parece que le tenía aprecio, y todo.

Hay una escena que me llama la atención por encima del resto: la escena en la que los niños ejecutan al villano cabrón de la mano mecánica a sangre fría. No tenían por qué hacerlo, pues estaba herido e indefenso, y desde luego no tenían necesidad de ser crueles (lo hacen con horripilante lentitud, mientras el tío suplica por su vida; no he visto algo tan inesperadamente tétrico desde que Optimus Prime ejecutó a un enemigo desarmado con un tiriti en la nuca).

Pero “da igual que sean los malos” y eso.

Antes de morir, Logan susurra: “no seas lo que ellos quieren que seas”. Y yo pensando: macho, ya lo es. Esta niña es una máquina de matar que la va a liar pardísima en Canadá junto a sus amiguitos homicidas porque ha aprendido a equiparar violencia y libertad. Su relación con Logan está bien traída y te crees que ambos pasen de odiarse a quererse, pero… ¿por qué no hablar entonces de eso, en vez de hablar de una violencia que no estás dispuesto a expresar como lo que dices que es? “Ya no hay pistolas en el valle”. Sí, claro que no hay: se han ido a Canadá. Pobres canadienses.

(Vamos a pasar por encima de que el “final feliz” se basa en que los supervivientes dejan atrás los problemas que han originado su sufrimiento en vez de intentar arreglarlos -lo que habría querido, por cierto, el joven Charles Xavier- , porque si no no terminamos nunca).

Lo repito por tercera vez: el problema está en la contradicción directa entre el discurso y lo que pasa en la película. No en la violencia propiamente dicha. No es moralismo, es preguntarse: “eh, si al final de la peli los buenos ganan porque matan a los malos, ¿a santo de qué viene lo de que no está bien matar a los malos?” De verdad, era tan sencillo como variar la ejecución de esas muertes. Como hacer que sean terribles, tristes o estremecedoras en vez de momentos fuck yeah. Pero claro, si quitas el fuck yeah la peli ya no mola tanto, ¿verdad? Y perdemos la oportunidad de darle una conclusión satisfactoria al Lobezno de Jackman, ¿verdad?

La palabra clave es “satisfactoria”.

Porque pues claro que esta película ha gustado. Es entretenida, es emocionante y sobre todo es satifactoria. Da lo que muchos veníamos queriendo ver desde hace años. Logan transmite una constante sensación de “por fin”. Por fin sangre, por fin tacos, por fin sangre y tacos fuera de un contacto paródico y ejecutadas bien, por fin CGI que no canta, por fin actuaciones tipo Oscars, por fin una peli de súpers que no me da vergüenza enseñarle a mi padre.

Por fin.

Conozco esta sensación. La sentí durante gran parte del metraje de Logan. La película es muy hábil a la hora de hacerte sentir eso, y me parece normal que a casi nadie le moleste la contradicción que señalo porque no afecta en nada al resultado final. Al proverbial orgasmo merecido. Además, ¿qué más da? ¿Acaso alguien va a ser peor persona por haber disfrutado de esta peli? No, claro que no. Nadie va a sacar lecciones moralmente negativas de esto; es más, seguro que Logan es un film que enriquecerá las vidas de muchos. Lo que le convierte, lo comparta yo o no, en un “buen film”.

Pero el caso es que no es la primera vez que experimento esa sensación. Ese je ne sais quoi que notas cuando alguien parece liberarse de sus cadenas y hacer algo “que no es para niños”. Ese sentimiento inexplicable que sólo se expresa poniendo un “por fin” delante de cada frase… es un sentimiento que me suena de antes. Ha habido otra película que, en el momento de verla, me hizo sentir exactamente igual.

Esa película era Man of Steel.

Que cada cual saque de eso lo que crea conveniente; yo sólo espero que sirva de ayuda.

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4 thoughts on “Logan nos miente y a nosotros nos da igual

  1. Genial artículo, como siempre. Me encantó la película y no me di cuenta de nada de lo que dices, pero tras leerte no puedo hacer otra cosa que estar de acuerdo contigo. Ganan los buenos porque Lobezno es el mejor en lo que hace.

    Me gustaría saber ya no cómo eres capaz de tener un ojo analítico tan buen calibrado, sino cómo haces para retener tantos detalles. La película, el maniquí… yo habría necesitado más de un par de visionados para haber relacionado esas escenas con sus respectivos funerales!

    Y eso asumiendo que hayas pasado del primer visionado, que ya es mucho asumir.

    En fin, que tenía ganas de que escribieses este artículo y no ha defraudado. Buen trabajo.

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  2. Precisamente tuve ayer la sensación al salir del cine de que había visto una película mientras trataban de contarme otra. Y está en esa contradicción, en esa hipocresía que dices: «mira, la violencia no está bien y debSNIKT A RAJAR MALOS».

    La he disfrutado, desde luego. Me encanta esa ultraviolencia satisfactoria, como dices, porque ves a Logan desahogarse, ves a Laura luchar contra los que quieren convertirla en una herramienta, ves furia desatada. Y Hugh Jackman y Patrick Stewart se despiden de sus personajes a lo grande, y Dafne Keen está genial como una X-23 que da caña. El resto pues ahí-ahí, ¿no? Los malos son de cartón-piedra y harán las fantasías de los que están en contra de toquetear el ADN (hay una mención a los transgénicos que me hizo revolverme en la butaca).

    Pero no quita lo que comentas y comparto: es una película hipócrita que nos quiere mandar un mensaje y acaba dándonos el contrario. Laura y sus amigos van a ser más peligrosos por lo que han aprendido de Lobezno que por el legado positivo que este quería dejar al final después de todas las movidas que ha habido (y ha fracasado en hacerlo).

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  3. Pero que querían que en medio de la pelea laura y lobezno sacaran un manual de buenas costumbres ?

    Si lo ves desde ese punto de vista tooodas las películas son hipócritas,el malo es malo por que si y el bien prevalecerá,Rambo tiene que matar ochocientos soldados chinos para que la paz prevalezca y así.

    Yo lo que vi fue una tragedia al mas típico western,una reversión de los imperdonables de clint eastwood,William Munny,fue en su vida un tipo sanguinario,-un asesino-que al final,en la vejez,trata de hacer algo bueno,pero es un mundo tan arisco,tan depravado que le demuestra una vez más que la violencia es el método,aunque no quiera matar más,le toca,asi le diga a su compañero que:
    “cuando matas a un hombre te le quitas todo lo que fue y lo que podrá ser”

    Entra a la taberna y cose a todos a balazos,porque se lo merecen, porque el comisario es un hijoputa y mató a su amigo Morgan Freeman.

    Si le funciona a Clint,debe funcionarle a Logan.
    Es un personaje trágico que no puede escapar a su instinto asesino,lo hicieron así,como a Laura y a los niños,no olvidemos que todos salieron del laboratorio,son obras del malvado doctor Rice y william Stryker.
    Asi el unico malo,malote es el personaje de científico loco interpretado por Richard Grant y que bueno que logan se lo haya echado de un solo plomazo,asi pobre x-24 le haya dolido.

    Como decía el Doctor Malcolm ,en la primera Jurassic Park:

    “Estaban tan emocionados que se preguntaban si eran capaces de hacerlo o no,nunca se hicieron la pregunta correcta que era si “debían” hacerlo”

    Espero poder comentar mas peliculas por aqui,si me dejan claro.

    Saludos.

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