Pues sí, el título habla por sí mismo: os quiero hablar de cinco libros cojonudos escritos por cinco personas cojonudas que os serán de gran utilidad a la hora de crear novelas, series, películas, videojuegos, obras de teatro o cualquier cosa que tenga que ver con el arte de la ficción.

Esto no es una lista, aunque (como veréis más adelante) sí establece cierta jerarquía. Tampoco constituye una declaración definitiva de Esto Es Lo Bueno Y Lo Demás Apesta, porque tal cosa no ayudó, ayuda ni ayudará jamás a nadie. Sólo son sugerencias; sólo cinco (en realidad seis) libros que me han ayudado, estimulado y potenciado como persona aficionada a estas cosas. Incluyo enlaces para comprarlos: recomiendo encarecidamente leerlos en el idioma original si os es posible, más que nada porque es el único idioma que leí yo e ignoro si las traducciones están a la altura.

Sin más dilación, pasamos al primero.

En el momento del parpadeo: una perspectiva sobre el montaje cinematográfico, de Walter Murch

Este libro abre la lista porque, sin ser el mejor, sí es el que plantea con mayor eficiencia (menos de 200 páginas) la idea más importante que debe entender alguien que crea ficción: que la unidad básica de creación artística es la toma de decisiones, y en concreto que la toma de decisiones se hace siempre en base a una jerarquía de prioridades. Ya hablé de esto en otro artículo, pero aquí querría rescatarlo porque realmente se trata de un texto extraordinario.

Lo más divertido de Murch es que ni siquiera es “autor” per se, sino montador de películas. Se trata de uno de los más importantes veteranos de la industria (¡montó Apocalypse Now!) y suele vérsele en reportajes y documentales que tengan que ver con los entresijos técnicos del cine. Es una delicia verle en acción en este punto del excelente The Cutting Edge: The Magic ofMovie Editing; el tío monta las películas de pie, con los dedos sobre el teclado de la Avid “como si fuera un pistolero a punto de desenfundar”.

Cuando Murch habla de tomar decisiones, habla tanto de elegir qué poner como elegir qué NO poner. Qué cortar y qué no, en el caso de su oficio, pero esto es extrapolable a todo lo que un escritor tiene que hacer por razones tan obvias como innumerables. Y sin embargo es el concepto de jerarquía, el de prioridades, el que realmente brilla aquí. Porque encapsula lo más básico de todo:

“¿Qué quiero conseguir como contador de historias?”

Lo cual se traduce inmediatamente a:

“¿Por qué cuento historias?”

He dicho que el libro tiene 200 páginas, pero la realidad es que el 90% de la chicha que ofrece Murch reside en su ya famosa “regla del seis”, que puede verse aquí y que se resume en que “el corte adecuado” (léase: la decisión artística adecuada), se basa en el siguiente orden de prioridad:

  1. El corte facilita la emoción deseada en el espectador (51%)
  2. El corte ayuda a contar la historia (23%)
  3. El corte mantiene el buen ritmo (10%)
  4. Continuidad en la dirección de la mirada del intérprete (7%)
  5. Continuidad en la dirección del movimiento físico del intérprete (5%)
  6. Mantenimiento del eje 180º (4%)

La clave aquí es que el corte ideal es el que engloba todas estas cosas. La clave es saber qué es lo importante; ser conscientes no sólo de que cada letra que se escribe, cada plano que se rueda y cada línea de código que se pica (¡o que no se pica!) debe conformar una elección consciente (ya veremos la importancia de eso en la siguiente entrada), sino que dicha elección debe basarse en saber con meridiana claridad qué se quiere conseguir.

En el momento del parpadeo es un libro curioso y un poco desconcertante; la mitad de él está dedicado a comentar detalles técnicos de una plataforma de edición que ya no se usa y en general está bastante enfocado al montaje de películas. No obstante, brilla con luz propia por saber definir el aspecto más crucial de la ficción con extrema eficiencia. Por eso abre esta lista, y por eso no puedo dejar de recomendarlo. Escuchad a los genios de los que poca gente habla: rara vez os arrepentiréis.

Comprar en español

Comprar en inglés

 

Cómo lee un buen escritor, de Francine Prose

Como ya deja claro Murch, el arte se basa en tomar decisiones. No obstante, el libro que realmente entiende lo que esto significa es Cómo lee un buen escritor, y se debe a que habla de esta idea anclándola en algo crucial: que las decisiones se toman sólo cuando uno es consciente de que algo constituye una decisión.

“Consciente”. No he escogido la palabra a la ligera. De eso trata precisamente este libro: de tomarte tu tiempo para elegir. De seleccionar, de valorar y de no caer en automatismos ni como escritor ni como lector. De tener en cuenta las palabras y, en concreto, las frases en sí mismas. Es algo evidente, sí, de hecho demasiado evidente: las frases son los ladrillos que conforman la casa y hay que cuidarlas una a una, pero la realidad es que no hablamos de esto tanto como hablamos de estructura, personajes y trama. Es buena idea señalar cuál es la palabra exacta que emplea Prose en la versión original del texto para referirse al núcleo de todo arte: awareness. Hay matices ahí que merece la pena sopesar.

Pero lo más refrescante de Cómo lee un buen escritor es que sabe esgrimir bien una idea que solemos ver en el prólogo de todos (¡todos!) los manuales para escritores y guionistas: que realmente no hay reglas, sino directrices. Esto siempre me ha parecido una excusa para cubrirse las espaldas más que un consejo real, pero Francine Prose se las apaña para convertirlo en la columna vertebral de todo su pensamiento porque, efectivamente, no hay reglas. Sólo hay awareness; el ser consciente de los elementos que forman una historia, por pequeños que sean. Todo importa, todo merece tu atención como artista, nada debe ser fruto de la pereza y el “debería ser”. El libro está cuajado de ejemplos de escritura portentosa (ése es siempre el esquema: Prose inserta un fragmento de novela famosa y luego lo analiza, todo es así durante las 300 páginas que contiene el volumen) que casi siempre suele implicar una ruptura con “lo que se supone que debe hacerse al escribir”.

Hay un pasaje concreto que analiza un texto corto de Jane Austen, y es precioso porque está escrito desde la más absoluta confianza para contigo: Francine Prose realmente cree que tú también puedes. No lo dice directamente (su prosa se parece más a la de la profesora que literalmente es que a la de un libro de autoayuda; no es una lectura sencilla), pero siempre está ahí. Otros dirían que hay que atenerse a las “reglas” porque, aunque Austen (o Hemingway, o Márquez, o cualquiera de los otros ejemplos) pudo, tú, mequetrefe aspirante a novelista, no eres Austen.

Francine Prose sabe que no eres Austen, pero piensa que podrías estar a la altura. Y eso, como mínimo, es algo alentador.

Comprar en español

Comprar en inglés

 

Screenwriting 101, de Film Crit Hulk

Dependiendo de quién seas, esta recomendación puede parecerte bien la más obvia de todas, bien una marcianada. Se trata sin duda del libro menos convencional de todos, porque ni es libro (sólo está en formato ebook) ni está escrito por alguien con nombre y apellidos. La persona (de momento anónima) que firma bajo el seudónimo “Film Crit Hulk” es, en mi opinión, uno de los más excelentes críticos culturales vivos, y saber quién es resulta esencial para entender por qué su Screenwriting 101, sólo disponible en inglés, probablemente sea el libro por el que habría que empezar a leer los cinco de esta lista.

La clave de la filosofía de este señor, que en la vida real es consultor de guión en Hollywood, es que los detalles superficiales son siempre inferiores a lo que él llama la “función” del texto; es decir, que lo vital en una obra no es que parezca, sino que sea. El verbo “ser” es tan amplio en sus aplicaciones que la frase anterior puede parecer una patochada, pero puede concretarse más a qué me refiero con todo esto mirando al propio autor: es un tipo que finge ser el Increíble Hulk y cuyos textos están (al menos hasta sus obras más recientes) escritos en mayúsculas, imitando el habla simplona del personaje. FCH desecha cualquier pretensión de aparentar ser un “crítico serio” y se centra únicamente en convertir cada uno de sus textos en algo funcional, certero y enriquecedor. Y lo consigue.

Si no podéis echarle el guante al libro, os recomiendo que al menos echéis un vistazo a sus artículos. Se trata de auténticas perlas de sabiduría que no sólo tienen la cabeza donde deben estar, sino que constituyen obras maestras de la retórica y el vocabulario empleado de la manera más precisa posible. Señalaría como “esenciales” los siguientes:

Sobre los agujeros de la trama y su importancia relativa: http://birthmoviesdeath.com/2012/10/30/film-crit-hulk-smash-hulk-vs.-plot-holes-and-movie-logic

Sobre la caracterización basada en la puesta en escena como raíz para articular conflicto: http://birthmoviesdeath.com/2013/07/03/film-crit-hulk-man-of-steel

Sobre el uso de las técnicas artísticas al servicio de algo superior: http://birthmoviesdeath.com/2016/05/12/the-revenant-mad-max-and-the-nexus-of-cinematic-language1

Y también imprescindible es esta lista de 136 libros esenciales que incluye ensayos, obras de teatro (nunca agradeceré a este hombre los suficiente que me picase para empezar a ver y leer teatro; realmente es la clave de todo), poesía y novelas de todo tipo. Dos de los libros que propongo en este artículo vienen de esta lista. Echadle un vistazo, porque en verdad os digo que es una pasada leer recomendaciones de un párrafo tan capaces de condensar toneladas de grandeza: http://birthmoviesdeath.com/2013/08/29/hulks-essential-reading-list-136-great-books-for-your-eyeballs

Screenwriting 101 no aparece en esta lista más que al final, y es cuando FCH dice que no tiene recomendaciones para libros de escritura de guión porque todos le parecen pobres y que por eso ha escrito uno él. Y esto es una cosa que debo señalar: este libro es fundamentalmente reactivo. La mitad del texto (para los aprensivos: el paquete incluye una versión de la obra escrita sin mayúsculas) se basa en desaprender, palabra empleada textualmente por el autor, determinados consejos rancios y poco útiles que se suelen dar en manuales para escritores. Os recomiendo que le echéis un vistazo a cómo despieza la “estructura en tres actos”: si bien él mismo ha acabado renegando de su propuesta para lo que debería ser un “acto”, la manera en la que señala la estupidez inherente a decir que el segundo acto se basa en “ampliar el conflicto” es impecable y tremendamente útil.

Me permito una advertencia: Film Crit Hulk es un maestro de la retórica. De todas las personas que menciono en éste artículo, es la más capaz de convencer a un auditorio desprevenido porque sus argumentos son tan ricos y elaborados como claros y demoledores. Esto quizá lleve a pensar que es alguien en posesión de la Verdad Absoluta (sin duda así me pasó a mí), pero nada más lejos de la verdad. Se trata de alguien incompleto por propia admisión, y lo más interesante de él en realidad es que se trata de una bellísima persona siempre enfocada en tender puentes entre seres humanos y extender los valores de la justicia social, como puede verse en este hermoso artículo sobre la necesidad de escuchar (realmente escuchar) a las minorías sociales, y en este otro aplastante texto sobre el horror que se esconde tras la deriva hacia lo nazi que toman muchos jóvenes en Internet.

Estrictamente en términos de “qué me puede aportar este libro que no me puedan aportar los otros cuatro como aspirante a juntaletras”, Screenwriting 101 puede equipararse al papel que tiene el propio Hulk cuando se junta con otros superhéroes: se trata de una bola de demolición. Un manual para desaprender chorradas inútiles y empezar a pensar por uno mismo. Los otros libros ofrecen sutileza y perspicacia a un nivel que éste no alcanza, pero ninguno dejará un impacto tan claro y definido en la mente del lector.

Es una obra notable de un crítico portentoso y, si no os interesa, espero que sí lo haga la persona que hay detrás.

Comprar en inglés

 

El arte de la escritura dramática, de Lajos Egri

¡Si has estado pendiente de mi blog desde el principio, sabías que éste tenía que aparecer!

Estamos ante el señor que acuñó el término “premisa activa” para hablar del núcleo temático de una obra de teatro; si bien sus enseñanzas son aplicables a todos los medios, el señor Egri (un húngaro estirado con cara de estar dejando el tabaco) habla estrictamente del teatro. Esto es bueno, porque el teatro es, de todos los lenguajes de la ficción, el que más destila la esencia de Lo Que Es Importante o, dicho de otro modo, el medio que menos atajos y excusas admite. Si haces teatro, o tu obra funciona o no lo hace, y ninguna capa de pintura podrá tapar carencias estructurales.

El teatro realmente es el medio que más me fascina de todos porque es el que menos impacto tiene en el espectador (no tiene ni tendrá nunca ya la capacidad de alcance que tienen los otros, por definición, y debido a ello su capacidad de afectar positivamente a la sociedad es muy limitada), pero el que más puede tener en el autor aspirante. Como esbocé en la entrada anterior, empezar a ver y leer teatro es de las mejores decisiones que he tomado recientemente; es aquí donde están los huesos del arte de contar historias. Es aquí donde se habla del drama, núcleo real de la ficción entendida en su forma más básica, y la identidad de El arte de la escritura dramática como manual de teatro lo convierte en una obra imprescindible. Simple y llanamente, este libro es de los mejores libros sobre ficción porque es, desde mi limitado conocimiento, de los mejores libros sobre dramaturgia.

Dicho esto, conviene que os avise de que Lajos Egri no está aquí para ser vuestro amigo. Walter Murch es un tipo amable que habla de sus maquinitas, Francine Prose es estricta pero tiene fe en tus habilidades y Film Crit Hulk es un santo en vida. Egri, en cambio, es un señor mayor muy puntilloso y cuadriculado que siempre dará su opinión como si fuera la palabra de Dios. Su entrada es la menos amable de toda la lista, pero se trata de un libro tan crucial en lo que trata (y trata, creedme, asuntos que no suelen estar el menú del escritor aspirante) que tiene que estar aquí. Si podéis pasar de sus a veces hilarantes digresiones de viejo cascarrabias (suele dedicar párrafos enteros a cagarse en obras de teatro malas de su época de las que nosotros, obviamente, no hemos oído hablar nunca), os espera un tesoro de utilidad casi ilimitada. En lo referente a “consejos”, entendidos como “herramientas para escritor directamente aplicables a un caso práctico”, éste es el libro que más material contiene por página.

Se me ocurren muchas cosas para animaros a que lo probéis, desde señalar sus óptimas directrices sobre la construcción de diálogos (los concibe como engranajes) hasta insistir en que es el único que habla del discurso como un elemento activo y articulador de la narración, pero para qué si antes ya he dicho que Film Crit Hulk es un maestro a la hora de convencer a la gente de que algo es cierto. Mejor le dejo hablar a él:

“AT THIS MOMENT, HULK CONSIDERS THIS TO BE THE MOST IMPORTANT BOOK FOR FILM WRITING BECAUSE IT IS THE THING UNDERSTOOD THE LEAST BY MOST OF TODAY’S SCREENWRITERS. MOST OF US GET THE IDEA OF CHARACTER ARCS AND SCALE AND ACTION… BUT WE DON’T GET THE SIMPLICITY OF DRAMA. WE DON’T GET HAVING TWO CHARACTERS WANTING THINGS AND WATCHING THOSE WANTS CLASH. WE DON’T GET THE DRAMATIC PRINCIPLE AT THE CORE OF MAKING SCENES AND CHARACTER DEVELOPMENT COMPELLING. AND THAT’S WHY THIS BOOK (EVEN IF PROBLEMATIC IN SOME WAYS) MATTERS MORE THAN EVER”.

Si no me hacéis caso a mí, al menos hacédselo a él. Sabe de lo que habla.

Comprar en español

Comprar en inglés

 

Entender el cómic y Hacer cómics, de Scott McCloud

Y por fin llegamos al mejor libro de todos los que voy a enumerar aquí. Bonus points porque no se trata de uno, sino de dos. Y qué dos.

Cuando montas una lista, estás montando una jerarquía incluso si no la haces explícita. Así como antes he apuntado qué libros podrían ir primero en el orden de lectura, aquí sugiero que éstos son los mejores no porque den los mejores consejos, sino porque contienen lo más importante: una filosofía estructurada sobre el arte en sí mismo. No exagero ni un ápice; en Entender el cómic hay un capítulo dedicado en exclusiva a definir lo que es “arte”, y la respuesta que propone McCloud (que narra todo el ensayo en forma de cómic y dibujándose a sí mismo) es… bueno, debe leerse para entenderse porque es un mundo resumido en tres viñetas.

La filosofía es algo más que esencial, más que crucial y más que cualquier otro adjetivo que haya podido blandir antes para explicar nada en mi blog; se trata de algo que debe ser a un tiempo semilla, raíz y vestimenta para todo lo que el aspirante quiera crear porque preguntarte las razones por las que creas estructura y desarrolla tu honestidad como autor. Y eso va a afectar a cualquier cosa que escribas quieras o no, así que más vale planteárselo. De todos los ensayos que señalo aquí, los de McCloud son los que más ayudan a este proceso introspectivo y también los que con más humildad lo hacen.

Y de humildad quería yo hablar, porque tengo que haceros una confesión: de los cinco grandes medios de ficción que existen, sin contar híbridos, el que mejor me cae es con diferencia el cómic. No sólo porque ha estado conmigo desde que tengo uso de razón, sino porque adoro a los autores de cómic. Son las personas creativas más humildes y bondadosas que conozco, de verdad; mientras que gran parte de los novelistas, cineastas, dramaturgos y desarrolladores de juegos invierten impresionantes cantidades de tiempo en señalar en vano (porque todo son ramas de la misma cosa, ¿por qué creéis que cada libro que he recomendado es de una diferente?) las señas identitarias de sus pequeños mundos, casi todos los autores de cómic se centran en plasmar las verdades que llevan dentro de la mejor forma posible.

Quizá se deba a que el cómic siempre ha gozado de menos prestigio social y/o capacidad de ventas, pero sus creadores son siempre los que tienen los pies más plantados en la proverbial tierra. Nunca pierden el tiempo en señalar lo superior que es su medio respecto al resto: se limitan a crear, y a dar todo lo que tienen haciéndolo. Todos tenemos mucho que aprender de ellos. Esto se extiende a McCloud y a su díptico: tanto a la hora de destilar aspectos primordiales del proceso creativo y explicar la historia del medio (en Entender el cómic) como a la de explicar en detalle las herramientas disponibles para hablar en este determinado lenguaje (en Hacer cómics), Scott McCloud es siempre humilde, bondadoso, didáctico y enormemente sincero en su intención de potenciar tus capacidades.

Realmente se trata de eso: obras que hablan de cómo se construye, define, emplea y comenta un lenguaje. En este caso es el de los cómics, sí, pero su manera de plantearlo será de enorme utilidad para cualquiera que lo entienda desde la ausencia total de arrogancia.

Comprar en español

Comprar en inglés

 

Pues eso…

Que ya está.

Es de extrema importancia entender lo siguiente: esto no es una lista no porque ni siquiera esté numerada, sino porque no cumple el requisito fundamental de cualquier lista: conformar una entidad completa. Este texto, con total sinceridad he de decirlo, no está completo. Es sólo una colección de fragmentos. Ideas. Sugerencias. Ni siquiera son especialmente buenas ni diversas (¿os habéis fijado en que sólo una de estas cinco personas es mujer, o en que todas ellas son personas blancas?). Sólo son muestras. Regalitos que os hago porque qué majérrimo soy yo. Espero que os ayuden, pero no espero que os definan. Con suerte, en cinco años tendré otros cinco libros aún mejores que sugerir.

Con suerte también tendré algún ejemplo de ensayo interesante de videojuegos. Si bien el medio es ab-so-lu-ta-men-te apasionante (las obras que más me han impactado en los años recientes son juegos, tengo muchos amigos videojuegos y los considero gente normal, etc), la conversación cultural alrededor del mismo me parece tremendamente centrada en lo que el videojuego no es (el complejo para con el cine es brutal. Pero brutal. Dejad de tener miedo y coged de ahí las herramientas que os hagan falta, por favor) que en lo que es: otra rama más de un arte sin límites. Esto no me preocupa: al cine le pasó algo parecido y todo va bien ahora. Es cuestión de tiempo. Pero eh, amigos críticos y teóricos de videojuegos, desde el cariño os lo digo: git gud.

Será, en definitiva, cuestión de seguir creciendo. Espero que esto me ayude. Sin duda me ha ayudado a mí: tanto leerlo como recomendarlo.

Os quiere, Jejé Lapresa.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s