Vengadores: Endgame me ha decepcionado, y eso está bien

SPOILERS TOTALES de la película. Como es costumbre. No se te ocurra leer nada de lo que pone aquí abajo a menos que o la hayas visto ya o te dé igual. El aviso no puede ser más claro.

Pues me equivoqué. Ja, ja.

En el muy poco probable caso de que no sepáis de qué hablo, resulta que hace un año escribí una valoración de Vengadores: Infinity War resumible en que la película se posicionaba en contra del sacrificio heroico. Basta ver Endgame para darse cuenta de que erré por completo y sin ningún tipo de excusa acerca de qué tenían planeado Christopher Markus y Stephen McFeely para no ya este film, sino todos los films que han escrito para la santa casa de Marvel (para lo que no lo sepan: todas las del Capitán América, El Mundo Oscuro, Infinity War y la propia Endgame). No di ni una.

No sólo hablo de que malinterpreté Infinity War, sino de que en general llevo años yendo desencaminado acerca de cómo planifica las cosas Marvel Studios tanto en lo que a caracterización como en lo que a discurso se refiere. Ante un film como Endgame, cuya premisa activa es [¿¿¿¿ FRAGMENTO PERDIDO / SYSTEM ERROR ????], me queda claro que las historias anteriores que seguían el esquema que yo propuse lo seguían de rebote, y especialmente me queda claro que las psicologías de los personajes de Iron Man y el Capitán América, acerca de las cuales he vertido ríos de tinta, estaban mayoritariamente en mi cabeza. ¿Se trata el MCU de una buena serie de películas? Hombre, sí, vaya que sí, ¡mirad a cuántas personas ha emocionado y aún emociona! ¿Lo son de una manera que me llene emocional e intelectualmente, y aquí no hablo ya de obras individuales (Ragnarok o la primera de los Vengadores, entre otras, me siguen pareciendo excelentes) sino de la “saga” en sí? Yo creía que sí. Ha resultado ser que no. Y qué le vamos a hacer; son cosas que pasan.

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Las 50 películas más vistas de la historia del cine en España (no son las que tú crees)

Antes de entrar al meollo, uséase a la lista de películas más vistas de la historia del cine en España, hay que acotar un poco qué significa “más vistas”.

Lo que se detalla en este artículo no es la recaudación histórica en España medida en unidades monetarias (que puede consultarse aquí), cifra que depende en gran medida de la inflación, ni tampoco el histórico de espectadores totales (podéis consultarlo aquí), que pese a ser una cifra bastante más relevante sigue siendo imprecisa porque no es lo mismo cinco millones de personas en 2019 que en 1959. Tampoco voy a hablar de impacto cultural porque eso no es mensurable y además está en todo caso estratificado (no cabe duda de que Matrix y Ciudadano Kane son culturalmente relevantes en su radio de acción, pero ya adelanto que ninguna está en la lista). No, de lo que quiero hablar es de “cuánta gente fue a ver tal película” en el sentido de cuántos espectadores tuvo cada una en relación con la población española de ese año.

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Gracias, BlacKkKlansman, por llamar “pato” al pato

Yo estaba cursando segundo de Comunicación Audiovisual cuando me tocó estudiar El Nacimiento de una Nación (1915), de D. W. Griffith. Esta cinta se considera una de las más importantes de la historia del cine por haber introducido las bases del lenguaje cinematográfico moderno y especialmente por haber inventado (en términos históricos) el montaje paralelo; dos escenas que transcurren al mismo tiempo en espacios separados, ilustradas mediante un montaje que va cambiando de un lado a otro en tiempo real. Ahora, esta técnica es un mínimo que damos por sentado; entonces, era algo tan rompedor como lo fue la introducción de la perspectiva en el Renacimiento italiano. Desde el punto de vista de la técnica, El Nacimiento de la Nación es un hito indiscutible.

También es una historia en la que el heroico Ku Klux Klan persigue a los malvados negratas de la Unión, que han venido a violar a sus mujeres.

¡Hmmmm!

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Infinity War y el inesperado discurso del sacrificio inmoral

NOTA OBVIA: Aquí hay obvios spoilers. Obviamente. No leáis este artículo si no habéis visto la película. Habéis quedado avisados.

La muerte más predecible de Infinity War ha resultado ser la que más me ha torcido el culo. Esperaba muchas cosas del final de Visión, pero no que lo usaran para construir el discurso menos predecible que podría tener una película que versa sobre la moralidad de un sacrificio:

Que el sacrificio, y concretamente la idea del sacrificio “necesario”, es algo fundamentalmente inmoral.

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Tan sólo cinco 5 lecturas interesantes para aspirantes a autores de ficción

Pues sí, el título habla por sí mismo: os quiero hablar de cinco libros cojonudos escritos por cinco personas cojonudas que os serán de gran utilidad a la hora de crear novelas, series, películas, videojuegos, obras de teatro o cualquier cosa que tenga que ver con el arte de la ficción.

Esto no es una lista, aunque (como veréis más adelante) sí establece cierta jerarquía. Tampoco constituye una declaración definitiva de Esto Es Lo Bueno Y Lo Demás Apesta, porque tal cosa no ayudó, ayuda ni ayudará jamás a nadie. Sólo son sugerencias; sólo cinco (en realidad seis) libros que me han ayudado, estimulado y potenciado como persona aficionada a estas cosas. Incluyo enlaces para comprarlos: recomiendo encarecidamente leerlos en el idioma original si os es posible, más que nada porque es el único idioma que leí yo e ignoro si las traducciones están a la altura.

Sin más dilación, pasamos al primero.

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Juego de Tronos y la naturaleza limitada del poder

NOTA: Aquí se desvelan detalles de la serie hasta el final de la séptima temporada.

Mi escena favorita de Juego de Tronos es una que comparten Cersei Lannister y Meñique en la segunda temporada de la serie. Si estás leyendo esto lo más probable es que ya la hayas visto, pero yo por si acaso me permito resumirla: Cersei y Meñique hablan de intrigas para luego hablar de sí mismos, ella le mete una puya personal, él contraataca dando a entender que está al corriente de que juega al pilla pilla con su hermano y luego añade, satisfecho:

—El conocimiento es poder.

Cersei responde ordenando a sus guardias que lo maten ahí mismo sólo para cambiar de idea en el último segundo y, cuando un Meñique con los huevos por corbata le dirige una mirada asesina, ella replica:

—El poder es el poder.

Diría que ése fue el momento en el que me di cuenta de qué clase de contenido temático estaba manejando la serie, pero sería mentira: mi yo de entonces no repararía en estas cosas hasta unos años más tarde, pero el caso es que este intercambio tan sencillo me llamó la atención de una manera primitiva e inarticulada. Ahí había algo, pero aún no sabía expresar el qué. No es para menos, porque este momento constituía un microcosmos de la clase de argumento que Juego de Tronos trataba (y aún trata) de articular respecto a su tema principal: la naturaleza limitada del poder.

Veamos si he aprendido algo desde entonces.

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La otra raza monstruosa de la que nadie habla en Canción de Hielo y Fuego

NOTA: En este artículo NO hay spoilers ni de la serie ni del libro. Sí, parece que hemos llegado a un punto en el que hay que aclarar esto.

Seguro que conocéis a los Otros, AKA Caminantes Blancos, ¿verdad? Hace años, estas criaturas eran una presencia apenas intuida sobre la que se especulaba mucho. Ahora, gracias a la serie de televisión, tenemos una idea bastante más clara de lo que son, de su procedencia y de sus habilidades. En cualquier caso, siempre se han basado en la misma idea: son lo más parecido que hay en ese mundo a un alienígena, no son tus amigos y vienen a por ti.

Pero resulta que no se trata de la única raza mitológica de monstruos que existe en Canción de Hielo y Fuego, y para darse cuenta de eso no hace falta más que seguir el rastro de la piedra negra.

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La importante manera en la que Overwatch te hace sentir importante

Hablemos de una cosa rara. Hablemos de que hay una responsabilidad implícita en el hecho de hacer que otra persona sienta especial. Me apetece hacerlo porque es normal que no se hable mucho del tema; total, qué podría tener de malo hacer que otro se sienta bien. Hacer que se sienta único y poderoso en su diferencia. ¿Para qué hablar de algo tan obviamente positivo?

¿Por qué plantearse siquiera la posibilidad de que haya maneras buenas y malas de hacer que alguien se sienta “como un superhéroe”?

Ya he terminado de marear la perdiz, así que me explico: Overwatch es un juego de la hostia porque hace que el mundo sea un lugar un poquito más bonito y un poquito más brillante. Consigue que te sientas especial no por ser el mejor, sino por ser el único que puede hacer una cosa específica en un contexto determinado. No matizar esto sería exponerme a que una turba enfurecida me cubra de plumas y brea hecha con ejemplos de otros juegos similares, así que sigamos.

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El post en el que despotrico de manera imprecisa y aleatoria sobre la abundancia de lugares comunes en la crítica cultural contemporánea

Hoy he terminado de leer una obra de teatro llamada Arte, de Yasmina Reza; un clásico moderno (suena a rancio, pero en este caso de verdad lo merece) muy bueno con mucha miga que morder en tan sólo cien páginas. Tanta miga, de hecho, que he acudido a los interneses a buscar críticas y ensayos  que me ayuden a afinar mi perspectiva sobre esta obra que habla de cómo nuestra perspectiva afecta a nuestra relación con el arte y con otras personas.

Las críticas que he leído me han decepcionado.

Estoy cabreado.

Las he leído en el metro, de camino a casa, y según he abierto la puerta de mi piso he ido a la habitación, me he despelotado (hace calor) y he abierto el PC para expresar por escrito mi cabreo.

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