El futuro de la comedia española está en el mono de los Chococrispis

El problema inherente a analizar cualquier forma de humor es que uno se ve obligado a explicar el chiste, y nadie quiere ser “el que explica el chiste”. He leído varios textos muy interesantes sobre la teoría subyacente a hacer coñas, y todos sufren por ello. El resultado es que se habla poco del humor y que, por tanto, solemos pensar que “gracioso” es algo que se es, y no algo que se crea.

Pero, ¿y si no pasara nada por explicar el chiste porque no hay chiste?

Que hay que currárselo más. Mucho más. Y que, por desgracia, a veces es directamente imposible. Fue lo que me ocurrió durante la pasada Nochebuena, cuando tuve la feliz idea de explicarle a mis sexagenarias madre y tía quién era él, el Chocu.

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