Tan sólo cinco 5 lecturas interesantes para aspirantes a autores de ficción

Pues sí, el título habla por sí mismo: os quiero hablar de cinco libros cojonudos escritos por cinco personas cojonudas que os serán de gran utilidad a la hora de crear novelas, series, películas, videojuegos, obras de teatro o cualquier cosa que tenga que ver con el arte de la ficción.

Esto no es una lista, aunque (como veréis más adelante) sí establece cierta jerarquía. Tampoco constituye una declaración definitiva de Esto Es Lo Bueno Y Lo Demás Apesta, porque tal cosa no ayudó, ayuda ni ayudará jamás a nadie. Sólo son sugerencias; sólo cinco (en realidad seis) libros que me han ayudado, estimulado y potenciado como persona aficionada a estas cosas. Incluyo enlaces para comprarlos: recomiendo encarecidamente leerlos en el idioma original si os es posible, más que nada porque es el único idioma que leí yo e ignoro si las traducciones están a la altura.

Sin más dilación, pasamos al primero.

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El post en el que despotrico de manera imprecisa y aleatoria sobre la abundancia de lugares comunes en la crítica cultural contemporánea

Hoy he terminado de leer una obra de teatro llamada Arte, de Yasmina Reza; un clásico moderno (suena a rancio, pero en este caso de verdad lo merece) muy bueno con mucha miga que morder en tan sólo cien páginas. Tanta miga, de hecho, que he acudido a los interneses a buscar críticas y ensayos  que me ayuden a afinar mi perspectiva sobre esta obra que habla de cómo nuestra perspectiva afecta a nuestra relación con el arte y con otras personas.

Las críticas que he leído me han decepcionado.

Estoy cabreado.

Las he leído en el metro, de camino a casa, y según he abierto la puerta de mi piso he ido a la habitación, me he despelotado (hace calor) y he abierto el PC para expresar por escrito mi cabreo.

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Sobre la nueva Telepizza de Kit-Kat y el estado de nuestra maltrecha alma

Telepizza ha hecho una pizza de Kit-Kat y me parece que no sois conscientes de lo que eso implica.

Veréis, el caso es que entiendo perfectamente por qué estas ideas consiguen un mínimo de tracción inicial: al principio, tiene gracia. Todo esto empezó con dos CM de Twitter sugiriendo la clase de iniciativa que uno tiene en un botellón a la una y media de la mañana; o quizá estaba preparado y la idea surgió en un despacho, varias semanas antes, da lo mismo.  Lo cierto es que dos o más personas pensaron que una mala idea era una buena idea, y esto es algo normal y humano. Es hasta saludable. Incluso se puede llegar a poner en práctica si tienes tiempo libre y ganas de enmarranar tu cocina. Está bien. De verdad. Yo lo he hecho, vosotros también y si no creo que deberíais probar.

Pero esto va más allá de todo eso. Esto es una iniciativa seria desarrollada por dos grandes empresas de ámbito nacional, y querría que entendiéramos bien que eso es algo que está moral, jurídica y bíblicamente Mal.

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