Lucia Berlin dice la verdad, y por eso debéis leerla

Escribo esto asumiendo que no sabéis quién es Lucia Berlin (pronunciado Lúsia Bérlin) y que os hace falta leerla, lo que me pone en un brete bien gordo porque la grandeza de esta mujer es irresumible. Puedo poner varios ejemplos u ofrecer kilo y medio de razones por las que Manual para mujeres de limpieza (recopilación de sus mejores cuentos llevada a cabo por Alfaguara) es imprescindible y de hecho lo haré, pero ni va a bastar ni, supongo, va a convencer al que no se fíe de mí, así que lo dicho: un marrón. ¿Que por qué Berlin escribe Bien con B mayúscula? Porque dice la verdad, y creo que ése es el único resumen auténtico que se puede hacer de su obra.

El asunto de la “verdad” es bastante jodido porque es a) el núcleo absoluto del arte, y b) una palabra muy dada a que la tergiversen para decir gilipolleces. En el arte y en general. Es muy fácil hacer cabriolas con la semántica para convertir frases como “el escritor ha de ser sincero” en bombas de racimo con cuarenta significados diferentes, lo que significa que solemos abordar la conversación sabiendo de qué hay que hablar pero no en qué términos. ¿Qué es “decir la verdad”? Para mí, consiste en tener un ancla clara en la realidad, entendida ésta como experiencia personal.

¿Es esto una gilipollez de las que he hablado antes? Posiblemente. ¿Nos ayuda a dejar claro por dónde voy? Lo bastante, imagino, así que sigamos por aquí.

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